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6 motivos por los que debes estudiar un idioma

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Al analizar tanto el idioma como la forma de hablar cotidianos resulta clara la maravilla de todo ese sistema que damos por descontado. Los lingüistas cuestionan lo evidente, que es el lenguaje, y obtienen respuestas que han cambiando el entendimiento del lenguaje y de la naturaleza humana para todos. En este post hablaremos de cosas que son evidentes para los lingüistas pero que no lo son tanto para otras personas. ¡Vamos a ello!

Todos hablamos el mismo idioma

Uno de los principales descubrimientos de la lingüística moderna ha sido hacernos conocedores de que todos los idiomas hablados son parecidos en aspectos asombrosos; presentan la misma trama, siguen las mismas normas, su aprendizaje es exactamente el mismo, y que todas las diferencias son superficiales. 

Así que, en cierto sentido, todos hablamos el mismo idioma. Chomsky expresó esta idea con una metáfora excelente en un libro genial titulado «Language and Mind» (Lenguaje y Cerebro) en el que asegura que si un científico de Marte, alguien que tuviera un tipo diferente de inteligencia, quisiera estudiar los lenguajes del mundo llegaría a la conclusión de que todos son dialectos de un único lenguaje que comprende una única «gramática universal» que indicaría la existencia de un módulo lingüístico con una programación previa determinada por la genética inherente al cerebro del ser humano.

Un estudio de la topología de los diferentes lenguajes demuestra que, efectivamente, este es el caso. Se puede mencionar de pasada uno de los principales argumentos que se utilizan para demostrar esta teoría. Si un niño nace en China, pero crece en Arabia Saudita este niño crecerá hablando árabe. ¿Qué implicaciones tiene este hecho? 

Si esto es cierto, los humanos estamos programados desde niños para aprender cualquier idioma y que todos los lenguajes humanos, como por ejemplo el mandarín y el árabe en este caso, son lo mismo en esencia, o de otra forma la tarea de aprender cualquier idioma que tendría cualquier niño sería imposible.

Las implicaciones de todo esto son enormes y la más importante sería que los 7000 lenguajes humanos tienen el mismo origen y que todas las lenguas que se hablan evolucionaron a partir de la misma lengua tataratatarabuela: el primer lenguaje del homo sapiens. Otra implicación es que si un marciano pasara volando por todo nuestro planeta escucharía el japonés y el ojibwe tal y como nosotros escuchamos las variantes británica y estadounidense del inglés

El cambio en el lenguaje es natural

El cambio en el lenguaje a menudo es algo que se combate y que da miedo. Los lingüistas saben que los cambios naturales en el lenguaje no son perjudiciales para este. Adquirir toneladas de palabras de otros idiomas, deshacerse de inflexiones, casos, géneros, artículos y experimentar cambios de sonido son cosas que ocurren en todas las lenguas y no es nada preocupante.

Para un lingüista es un fenómeno interesante que merece la pena analizar. Algunas personas consideran que esto es una prueba de la decadencia lenguaje, el final de la cultura civilizada y el comienzo de la agonía del propio idioma. No obstante, los lenguajes cambian de forma constante, y ciertamente esta no es la manera en que muere una lengua.

Hay un miedo excesivo a los cambios del lenguaje. Muchas personas piensan que si no intentamos normalizar la manera «correcta» de hablar – desde la ortografía a la pronunciación pasando por el vocabulario-, caeremos en la anarquía o cualquier otro desastre. No es verdad.

Los idiomas evolucionan de forma constante, e incluso la flor y nata de la política y la cultura, que se atribuyen el uso «correcto» del lenguaje, se equivocan; por eso se pueden ver infinitivos mal separados en los dictámenes escritos del Tribunal Superior de Justicia de los Estados Unidos, por ejemplo. (E incluso aquellos que se consideran los guardianes de la Forma Correcta de Hablar no se ponen de acuerdo sobre si dividir los infinitivos es kosher). Las sociedades surgen y perecen, pero no será porque muchas personas comiencen a decir «ain´t» cuando lo correcto es «isn´t».

No hay gramáticas malas

Una de las cosas que se aprenden al comenzar los estudios de idiomas es lo absurda que es la afirmación de que hay malas gramáticas. Los lingüistas saben que todos los dialectos, incluso aquellos que «usan mal» la gramática están completamente formados y dependen totalmente de unas normas, como lo está cualquier otro lenguaje. Alguien que utilice un dialecto de los Apalaches o la variante afroamericana del inglés vernáculo (por usar dos ejemplos de los Estados Unidos), no es un simple ignorante de las normas gramaticales que se enseñan en el colegio ni habla «de cualquier manera».

Siguen un conjunto de normas diferentes que son uniformes dentro de su propio dialecto. Hay ocasiones en las que la complejidad lingüística de los idiomas asociados a las sociedades menos privilegiadas y que consideramos un mal uso de la gramática van más allá de las sociedades modernas y privilegiadas. De hecho, William Labov analizó la variante afroamericana del inglés de Estados Unidos y demostró que es una lengua hermosa con una estructura sofisticada que tiene muchos rasgos que no aparecen en el inglés estándar.

Hay lingüistas monolingües

No sé cómo insistir más en esta idea. Ser lingüista no quiere decir ser políglota. Si bien es cierto que los lingüistas estudian todos los idiomas, esto no quiere decir que se aprendan todos. Solo los estudian para comprobar la veracidad de determinadas hipótesis sobre el funcionamiento del lenguaje. Los lingüistas saben que hay lingüistas monolingües y que hay lingüistas contrarios al aprendizaje de lenguas. En serio, hay que dejar de usar «lingüista», «políglota» o «amante de los idiomas» como sinónimos. La pregunta que más pude hacer enfadar a un lingüista es preguntarle: «¿Ah, y cuántos idiomas hablas?».

El lenguaje es fractal

Los lingüistas saben que es imposible describir completamente ningún lenguaje humano. Al parecer es imposible descubrir suficientes normas para describir completamente cualquier lenguaje natural. Siempre se encuentran expresiones válidas prohibidas por las normas y expresiones que no son válidas pero que permiten las normas. (A eso se refiere la expresión «la gramática hace goteras»).

Por supuesto, se pueden crear nuevas normas para cubrir esas excepciones, pero hay equipos que han dedicado décadas a remediar esto sin conseguir cerrar todos los agujeros – a pesar de crear cientos de miles de normas. Esta es la única razón por la que los lingüistas no toman en serio a los «prescriptivistas»; saben que ninguna descripción de la gramática que quepa en un único volumen puede llegar a ser más que un conjunto de recomendaciones.

Los hablantes monolingües pueden llegar a ser políglotas

Los lingüistas saben que cualquiera que habla un idioma puede aprender otro más si quiere. Las matemáticas que subyacen a la lingüística (por ejemplo, la teoría de autómatas y la jerarquía del lenguaje de Chomsky), demuestran que se necesita una enorme cantidad de inteligencia para convertirse en un hablante monolingüe. Cuanto más se estudia sobre la lingüística computacional y la teoría de los autómatas más se entiende este concepto.

La máquina más sencilla que hipotéticamente podría procesar el lenguaje humano y asignar los significados sería increíblemente complicada. Resulta sorprendente que la complejidad añadida para analizar un segundo idioma sea casi nula. Dicho de otro modo, no hay ninguna diferencia real en cuanto a la inteligencia necesaria para convertirse en un hablante monolingüe o políglota.

Las diferencias que se perciben en cuanto a dificultad tienen más que ver con las diferencias de aprendizaje entre adultos y niños (durante el período crítico) y con el gusto por el aprendizaje y la motivación para trabajar.

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