¿Por qué estudiar en la Universidad de Alcalá?

¡Valóralo! 😊

Índice del Contenido

1. Porque está en una ciudad que desde sus inicios está orientada a los estudiantes

En el siglo XVI, durante el Renacimiento, el incremento del patrimonio monumental de Alcalá de Henares dependió en gran medida de un importante acontecimiento: la creación de la Universidad Complutense. Fundada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros en 1495, fue confirmada por bula de Alejandro VI 4 años más tarde. Su primer curso académico se inició en 1508.
Concebida por su fundador como un centro de renovación de los estudios teológicos y de formación del clero su participación en grandes empresas intelectuales como la edición de la Biblia políglota o la colaboración de sus teólogos en el Concilio de Trento contribuyeron a cimentar su afamado prestigio.

En sus colegios se formaron reputados humanistas y literatos junto a prestigiosos juristas, historiadores y hombres de Estado. Ambrosio de Morales, Arias Montano y Quevedo estudiaron en la Universidad de Alcalá al igual que Mateo alemán, Francisco Suárez o el padre Mariana, que compartieron sus aulas con grandes figuras de la Iglesia católica como San Ignacio de Loyola o Santo Tomás de Villanueva.

El soporte material de esta gran empresa intelectual fue la Ciudad Universitaria trazada por Cisneros y sus colaboradores al este de la antigua plaza del mercado, hoy de Cervantes. Ocupaba casi un tercio a la ciudad en el interior de su recinto amurallado. Fue en los terrenos baldíos y poco poblados que se habían incorporado al casco urbano con la ampliación de la cerca por el arzobispo Carrillo en 1454 donde se levantó el barrio académico.

Dos calles radiales medievales aparentemente paralelas fueron prolongadas con trazos rectilíneos creándose una trama básica de estructura clara y racional. Las nuevas calles de los libreros y de los Colegios, antiguamente de Roma, con sus transversales paralelas formaron un trazado geométrico de carácter regular que permanece todavía en el conjunto universitario y se conexiona sin dificultad con la ciudad medieval separada de este por la Plaza Mayor. Los trabajos de construcción fueron dirigidos por pedro de Gumiel, maestro mayor de las obras del Cardenal con la colaboración de Pedro de Villarroel encargado de las obras promovidas por Cisneros en Alcalá progresando con extraordinaria rapidez.

El núcleo principal del barrio académico estaba formado por las construcciones del colegio mayor de San Ildefonso con sus tres grandes patios donde se dispusieron bibliotecas, aulas, la sala rectoral, el paraninfo y los demás espacios funcionales, como los alholíes del grano en la cárcel y los almacenes de suministros y provisiones, además de la capilla universitaria en el colegio franciscano de San Pedro y San Pablo. Dos colegios menores y varios edificios de viviendas dependientes en la Universidad ocupaban en la parcela de mayor extensión de las 18 de que constaba el ámbito universitario. Así en pocos años se edificaron el Colegio de San Ildefonso, matriz de la institución académica con sus numerosas dependencias, además de 7 colegios menores de los 12 previstos en un principio, un Hospital Universitario y un gran número de viviendas capaces de albergar varios centenares de estudiantes y profesores.

Eso sin considerar los edificios destinados ha recibido a las órdenes religiosas que comenzaron a instalar sus colegios conventos en la ciudad atraídos por la fama y prestigio de su Universidad, los solares destinados al efecto, el carácter unitario de tan ambicioso proyecto, su rápida ejecución, la ausencia de condicionantes urbanos considerables ajenos al mismo y la cantidad de recursos destinados a tal fin fueron los principales factores que hicieron posible llevar a feliz término tan gran empresa.

2. Por su amplia oferta cultural.

Durante la transición democrática la masificación de las universidades madrileñas obligó a las autoridades educativas a crear ex Novo en 1976 una universidad en el término municipal de Alcalá de Henares. Lo que en un principio fue un conjunto de aulas prefabricadas situadas en el antiguo campo de aviación militar se convertiría con el paso del tiempo en uno de los factores más importantes de dinamización y desarrollo de la ciudad.

A partir de entonces las autoridades municipales se enfrentaron a un doble reto: rentabilizar el pasado para recuperar el devenir lógico de una ciudad histórica y diseñar un modelo urbano que, atendiendo a sus crecientes necesidades y contemplando el relevante papel que habría de cumplir a la universidad, sirviera de elemento de progreso para regenerar y revitalizar el tejido de sus relaciones sociales económicas y culturales.

En este nuevo marco de intervención, la restauración y rehabilitación del conjunto monumental se consideró como una acción prioritaria estableciéndose un doble objetivo al respecto: dotar de equipamientos a la ciudad mediante la conservación de numerosos edificios históricos, especialmente para la Universidad en sus campus de Ciencias sociales y Humanidades, y regenerar el tejido urbano del casco antiguo estableciendo los cauces necesarios para la reconstrucción de un variado conjunto de edificios tradicionales en este sector de la ciudad. En definitiva, se trataba de articular una política urbanística encaminada a definir un modelo de ciudad con proyección de futuro en el que la conservación de su conjunto histórico se convirtiera en uno de los expedientes esenciales del nuevo modelo urbano.

Consciente del número y complejidad de los proyectos necesarios para preservar el casco histórico y la urgencia de disponer de las inversiones imprescindibles para desarrollarlos, el Ayuntamiento de Alcalá en estrecha colaboración con las autoridades universitarias tomó la iniciativa de comprometer a diferentes organismos del Estado y de la administración regional para llevar a cabo el avance y financiación del plan ambicioso plan.

Fruto de estas actuaciones fueron el acuerdo de convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la Universidad 1984 por el que la corporación municipal se comprometió a la compra y posterior cesión para equipamientos universitarios de varios edificios históricos de la ciudad. Ni un año más tarde la firma del convenio de Alcalá 1985 suscrito por el Ministerio de educación cultura y Obras Públicas y el Ayuntamiento y Universidad de Alcalá de Henares que ampliaba y completaba el anterior comprometiendo las inversiones necesarias para ultimar el plan previsto.

Agotados los plazos establecidos en dichos convenios incumplidos o en fase desarrollo avanzado en la mayoría de las intervenciones programadas el Ayuntamiento se convenció de que la cooperación institucional era la vía más idónea para articular los programas de rehabilitación. Suscribió en 1991 un nuevo convenio de colaboración con la Universidad que ha alcanzado gran parte de los objetivos previstos.

Como consecuencia de estas iniciativas, la universidad recuperó en el centro de la ciudad para su campus de Ciencias sociales y Humanidades, además de la parcela que tradicionalmente ocupó el Colegio de San Ildefonso donde están situados actualmente el rectorado y sus servicios centrales, algunos de los edificios monumentales más singulares del antiguo barrio académico como: el Colegio de Málaga (Geografía e Historia), el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, rehabilitado por Antonio y Ángel Fernández Alba, y los colegios- convento de mínimos (Económicas y Empresariales), Carmen calzado (Arquitectura), Colegio de los Caracciolos y de los Basilios. También se han recuperado para actividades relacionadas con la Universidad del Colegio de León el hotel Laredo (Museo Cervantino) y la casa de los Lizana.

Fuera de la ciudad, en parte de lo que fueron antiguas instalaciones militares, se ha desarrollado el campus científico y tecnológico de aproximadamente 250 hectáreas compuesto por edificios de calidad y moderno diseño como la Facultad de farmacia de los arquitectos Carlos puente y Víctor López Cotelo, o el 2ª depósito de la Biblioteca Nacional proyectada por Francisco Fernández Longoria.

Durante estos años las actuaciones programadas por el Ayuntamiento- además de redactar el Plan General de Ordenación Urbana y el Plan Especial de Protección del Casco Histórico considerados desde los inicios de esta gran empresa como los instrumentos más idóneos para avanzar adecuadamente las políticas emprendidas con anterioridad- han consistido, básicamente, en la dotación de nuevos equipamientos de carácter sociocultural y en un ambicioso Plan de Rehabilitación de Viviendas en el casco histórico. 

Tal es el caso de la rehabilitación del teatro Cervantes y el corral de comedias y dirigidas respectivamente por Miguel Verdú y José María Pérez González, la construcción de la Biblioteca y Archivos Municipales proyectados por Cristóbal Vallhonrat y Ángel Noriega, los centros sociales situados en la Casa Tapón o el antiguo matadero y los centros de día las calles de las Damas y Zuloaga; este último sede también de la hemeroteca municipal.

Estas iniciativas promotoras en la mayoría de los casos de obras de rehabilitación del patrimonio arquitectónico Complutense se han complementado con otras actuaciones encaminadas a desarrollar el extraordinario potencial artístico y cultural en la ciudad. Tal es el caso de la habilitación de la capilla del oidor anexa a las ruinas de la antigua Iglesia de Santa María como sala permanente de exposiciones, la ubicación de la Fundación José Caballero en el solar del antiguo Hospital de Santa María la rica y la creación en 1993 del Museo de Escultura al aire libre, nacido con la intención de convertirse en uno de los más grandes de Europa en su género. 

A partir de la puerta de Madrid, siguiendo hacia el norte por el exterior del recinto amurallado y prolongándose por la vía Complutense hasta la plaza de la Cruz Verde se sitúa un importante conjunto de esculturas de todas las tendencias materiales y técnicas. Allí están representados algunos de los más afamados escultores españoles y extranjeros como Poblador, Torres Guardia, Frechilla, José Luis Sánchez, Úrculo, Amadeo Gabino, Amador, Beatriz Khon, Encarnación Hernández, entre otros muchos que forman parte de la extensa nómina, además de su promotor y director José Noja.

Otras instituciones y organismos, siguiendo el modelo establecido por el Ayuntamiento en la universidad, emprendieron con éxito actuaciones similares en el centro histórico de la ciudad. En este aspecto se ha de señalar la rehabilitación del colegio convento de los dominicos de la Madre de Dios, actual sede del Museo Arqueológico Regional, la restauración del Colegio de los Irlandeses para albergar una Fundación dependiente del Gobierno de Irlanda, la instalación del Instituto Cervantes en el Colegio del Rey rehabilitado al efecto y otras intervenciones más modestas, como la emprendida por la Cámara de Comercio e industria de Madrid en una casa en la Plaza de la Victoria, que han contribuido a preservar no sólo algunos edificios monumentales del centro sino, además, gran parte de la arquitectura civil de carácter histórico.

Todas estas actuaciones modelo de cooperación institucional entre las distintas administraciones públicas y la sociedad civil han permitido que Alcalá de Henares recupere la historicidad nunca de un proceso urbano y cultural que hunde sus raíces en un prestigioso pasado y tiene ante sí un brillante futuro estos efectivos sus indiscutibles valores artísticos y monumentales. El prestigio alcanzado por su Universidad y el carácter vital de sus gentes constituyen sin duda su mejor aportación al siglo XXI, lo que le ha hecho acreedor al título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad recientemente otorgado.

La creación del año 2003 del Consorcio de Alcalá, formado por la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Universidad está permitiendo en la actualidad impulsar acciones conjuntas con mayores aportaciones económicas en beneficio de la ciudad y de su patrimonio monumental. Así, entre otras intervenciones, el Ayuntamiento ha llevado a cabo indispensables trabajos de mejora urbana- accesibilidad del centro histórico y nuevos aparcamientos- y la rehabilitación de edificios catalogados para usos municipales y la comunidad ha contribuido con las restauraciones realizadas en el Convento de las Bernardas, la Catedral Magistral, el Palacio Arzobispal y el Museo Arqueológico Regional.

3. ¡Por las tapas!

La vida universitaria no es solo estudiar (aunque sea lo más importante, que para eso se hace el esfuerzo). Aquí encontrarás un montón de sitios para salir un rato y tomar algo con los amigos a precios razonables. Por ejemplo, en la librería Nothing Hill organizan quedadas muy chulas por 5 euros y menos. ¿Necesitas más razones?

¿Te ha gustado el artículo?
¡Deja tu comentario!

¡NUEVO EBOOK!

La Localización: Claves para el Éxito Internacional de tu empresa

Descárgatelo gratis.