Errores de Traducción que marcaron el curso de la Historia

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No es lo mismo traducir que poder hablar o expresarse en otros idiomas. La traducción es una habilidad concreta que los profesionales nos esforzamos en desarrollar toda la vida. En su libro Found in Translation, los autores Nataly Kelly and Jost Zetzsche , traductores profesionales, escriben de forma muy clara lo que es el mundo de la traducción; es un relato lleno de todo tipo de historias emocionantes, desde la actuación de los traductores voluntarios de SMS durante la operación de rescate del terremoto de Haití hasta los retos de traducir para las Olimpiadas y para la Copa del Mundo e incluso describen la amistad personal que han establecido personajes famosos, como Yao Mong Marlee Matlin con sus traductores.

La importancia de una buena traducción resulta más evidente cuando se tuercen las cosas. Los siguientes nueve ejemplos muestran lo arriesgado que puede ser el trabajo de traducir.

1. Una palabra de 71 millones de dólares

En 1980 Willie Ramirez, de 18 años, fue ingresado en un hospital de Florida en estado de coma. Sus familiares y amigos trataron de explicar lo que les pasaba a los servicios de emergencias y a los médicos que le atendieron, pero solo sabían hablar español. 

Un miembro bilingüe del personal fue el encargado de traducir, pero resulta que tradujo intoxicado como «intoxicated.» Un intérprete profesional se hubiera dado cuenta de que una traducción más correcta del término intoxicado sería poisoned porque no tiene las mismas connotaciones que intoxicated, más relacionado con el consumo de drogas y alcohol. Los familiares de Ramírez pensaban que sufría una intoxicación alimentaria, en definitiva. 

Su dolencia real era una hemorragia intracerebral, pero los médicos le pusieron un tratamiento para la sobredosis intencional por drogas, que también se manifiesta con algunos de los síntomas que mostraba. Como resultado, Ramírez recibió el tratamiento con demasiado retraso y sufrió cuadriplejia. Se le concedió una indemnización por mala práctica de 71 millones de dólares

2. Os vamos a enterrar

En medio de la Guerra Fría, Nikita Kruschev, primer ministro soviético, pronunció un discurso en el que se incluyó una frase que en ruso interpretó como «os vamos a enterrar». Aquello se tomó como una amenaza real de enterrar a los Estados Unidos con un ataque nuclear y la tensión entre los Estados Unidos y Rusia aumentó enormemente. La traducción, no obstante, fue demasiado literal. El significado de la frase en ruso sería más o menos «viviremos para ver cómo os entierran» o «Viviremos más que vosotros». Sigue sin ser una expresión amable ni mucho menos, pero es bastante menos amenazador.

3. No hagáis nada

En 2009, el banco HSBC tuvo que gastarse 10 millones de dólares en una campaña de cambio de imagen para reparar el causado cuando se tradujo su eslogan “No dar nada por supuesto» como «No hagáis nada» en muchos países.

4. Tiemblan los mercados

Un ataque de pánico en el mercado mundial de divisas provocó una caída del valor del dólar estadounidense a consecuencia de una mala traducción de un artículo escrito por Guan Xiangdong trabajador del Servicio de Información de China que recorrió todo internet. El artículo original era una visión informativa y especulativa de unos cuantos informes financieros, pero la traducción al inglés sonaba mucho más concreta y acreditada.

5. Bombones para él

Durante la década de 1950 cuando las empresas empezaron a fomentar la celebración de San Valentín en Japón, una mala traducción de una de dichas empresas extendió la idea de que en esa ocasión las mujeres tenían que regalar bombones a los hombres. Y así siguen haciéndolo hoy. El 14 de febrero las mujeres de Japón cubren a sus hombres de corazones de chocolate y trufas y el 14 de marzo los hombres les devuelven el detalle. ¡Y finalmente las empresas chocolateras salen ganando por partida doble!

6. Hay que derrotar a Sheng Long

En el videojuego japonés Street Fighter II hay un personaje que dice: «¡No puedes ganar si no superas el Golpe del Dragón Ascendente!» Y cuando se tradujo esta frase del japonés al inglés se interpretaron los caracteres de «dragón ascendente» como «Sheng Long.» Es el mismo conjunto de caracteres en japonés y el traductor, que trabajó sobre un grupo de palabras ignorando su contexto, creyó que se introducía un nuevo personaje en el juego. 

Los jugadores se volvieron locos intentando adivinar quién era ese Sheng Long y cómo derrotarle. El 1 de abril de 1992, día de los Santos Inocentes en muchos países, la revista Electronic Gaming Monthly publicó a modo de broma unas instrucciones muy complicadas y difíciles de seguir sobre cómo encontrar a Sheng Long. No se descubrió como broma hasta diciembre de ese mismo año, después de hacer perder incontables horas a mucha gente.

7. Problemas en Waitangi

En 1840, el gobierno británico firmó un pacto con los jefes maorí de Nueva Zelanda. El pueblo maorí quería protección contra convictos, marineros y comerciantes que destrozaban sus pueblos, mientras que los británicos querían aumentar el número de sus colonias. Se redactó el Tratado de Waitangi y ambas partes lo firmaron. En realidad, firmaron dos documentos distintos. En la versión inglesa los maorí accedía a “ceder a Su Majestad la Reina de Inglaterra de manera completa y sin reserva alguna todos los derechos y poderes de soberanía.» 

En la versión maorí, que redactó un misionero británico, no cedían la soberanía, sino la gestión. Los maoríes creyeron que se estaban concediendo un sistema de derecho pero que mantenían el derecho a gobernarse ellos mismos. Pero ese no fue el resultado final, por lo que aún se sigue debatiendo sobre el significado de este tratado aún después de generaciones.

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